| |
ARTICULOS DE PRENSA
LUIS PUNTES. EL ARAGONES QUE ESCULPIA AL ESTILO DE BRANCUSI.

Exploró todos los caminos de la expresión artística pues consideraba que sería lamentable reducirse a una sola faceta. Polifacético creador en la segunda mitad del siglo XX, destacó como escultor pero también era pintor, grabador y acuarelista.
El artista aragonés Luis Puntes Gracia falleció el viernes en Zaragoza a los 83 años. Era, asimismo, presidente y fundador de la empresa familiar Cauchos Puntes. Deja viuda y cuatro hijos. Ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza en el curso 1937 38, donde tuvo como maestro al renombrado escultor Antonio Torres. Fue miembro fundador, hacia 1946, del Estudio Goya, un colectivo de artistas que pretendía recuperar el tono cultural de la ciudad tras los años de la posguerra. Además de la enseñanza de la pintura y la organización de exposiciones, el colectivo programaba las Rutas del Arte a pie. Sobresalen la realizada en 1949 desde Zaragoza a Madrid en 12 etapas, a cuyo regreso rindieron un homenaje a Goya, y la de 1950 a Roma para la celebración del Año Santo.
Aunque de vocación artística precoz, Puntes no se da a conocer al gran público hasta principios de los 80 con una exposición conjunta en la galería Costa 3 y en Cajalón. Vendrían luego las interesantes muestras en La Lonja y en el palacio de La Aljafería, en Zaragoza, o en París. Entre otras, la titulada 90 años de arte en Aragón, pintura y escultura, organizada en 1995 con motivo de su 90 cumpleaños. Puntes compartió la sala Luzán con lo más granado de los artistas aragoneses de los últimos tiempos, entre ellos, Broto, Víctor Mira, Pradilla, Pablo Serrano, Antonio Saura, Viola, Aguayo, Gargallo, Lagunas o Salvador Victoria.
Estaba siempre atento a las posibilidades escultóricas de los materiales y trabajó el hierro, el bronce, el alabastro y todo tipo de piedra. Planteaba su quehacer creativo como un diálogo directo con la piedra sin bocetos previos. Prefería las materias en que "la luz y la escultura son la misma cosa". Considerado heredero de Brancusi, se inspiraba en los torsos y figuras femeninas a las que imprimía cierto clasicismo poético. Dominaba el dibujo y como pintor era un gran paisajista, prefiriendo los parajes más adustos y austeros. Cultivó también la acuarela y el grabado.
Luis Puntes recibió en 1991 un homenaje en Zaragoza con la inauguración de una calle peatonal que lleva su nombre. En el paseo ajardinado se instaló una fuente y en el centro una de sus esculturas: un lanzador de barra, un deporte popular aragonés, de cuatro metros de altura, su escultura más grande.
El Mundo Martes 17 de Febrero del 2004
|